Sin duda, de pequeño, una de las ilusiones que teníamos, antes de que la electricidad inundara nuestras casas de utensilios electrónicos y electricos, como la playstation y los camiones teledirigidos, era ir al circo de nuestra ciudad.
A mi, la verdad, jamás me llamó la atención ni el circo, ni el zoo. Para animales ya tenía una grandisima ración los fines de semana en el campo. Y respecto a los payasos, bueno, pasaré página.
El caso es que este fin de semana, coincidiendo con mi bajada al pueblo, han instalado el grandioso circo Arlequín. Se trata de una carpa que de lejos, puede confundirse con una tienda de campaña de esas para cuatro personas. Una vez que te acercas, desde luego compruebas que cuatro no caben ni de coña...
En fin, estaba aburrido en casa, cuando sonó el teléfono y al otro lado del mismo me preguntaba un amigo, que el sábado por la noche dejó de serlo, si iba al circo. En fin, un gran plan para el sábado por la tarde. La alternativa era ver crecer los geranios en el ventanal de mi casa, asi que tras mucho pensarmelo, finalmente acepté.
Tras pagar los once euretes, nos metimos dentro de la carpa e intentamos ponernos en primera fila. Pero nos pilló el revisor, colocandonos, gracias a dios por lo que despues relataré, al fondo, es decir, dos metros más atras, pero con un montón de cabezas por medio.
Lo primero que salió fue un tipo normal que se vestía de payaso. Este numero me parece que está copiado, o homenajeando, como se diga, a un gran payaso, llamado Antonet, creo. Tras esto, los ligres, quiero decir, los tigres.
Así hasta tres veces. Y una pobre mujer que estaba sentada en segunda fila, y que recibió esta lluvia dorada en las tres ocasiones, tardo un buen rato en reaccionar y pedir un klennex.
Tras esto, pues lo típico de los circos, digo yo. Una muchacha capaz de introducirse en un recipiente de cristal, varios lagartos y cocodrilos, numeros cómicos del payaso del principio... esas cosas típicas de circo.
No puedo decir que disfrutara como un niño, pero tampoco me aburrí, el caso es que estuvimos un montón de amigos, y desde que me avisó para ir al circo, un ex-amigo.